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La Fitolaca, también llamada Uva de América, Hierba carmín o Phytolacca, es una planta vivaz tropical de la familia de las Fitolacáceas. Crece en las regiones del Himalaya en Asia, entre los 2000 y 3000 metros de altitud, así como en la Cordillera de los Andes. Hoy en día se encuentra en toda Europa, donde tiene tendencia a volverse invasora.
Tiene un crecimiento rápido y alcanza una altura de entre 0,80 y 1,50 metros. Sus hojas son caducas, alternas y de gran tamaño, pudiendo medir hasta 30 centímetros de largo. Tienen forma óvalo-lanceolada, con el extremo puntiagudo y bordes enteros. Su color es un verde intenso, pero a menudo adquieren tonos rojizos o violáceos en otoño. Son lisas y desprenden un olor poco agradable cuando se trituran.
Las flores aparecen en verano, agrupadas en largos racimos colgantes o erguidos. Son pequeñas y carecen de pétalos; son los cinco sépalos los que están coloreados de blanco verdoso o rosa pálido.
Los frutos son bayas carnosas, primero verdes y luego de un negro purpúreo brillante al madurar, que contienen una decena de semillas. Están agrupadas en racimos densos y compactos que recuerdan la forma de un racimo de uvas.
Las semillas de Fitolaca son redondas, pequeñas, brillantes y negras. Son extremadamente resistentes y pueden permanecer latentes en el suelo durante varios años. La dispersión corre a cargo de las aves, que consumen las bayas y desechan las semillas intactas.
Ornamental: Es apreciada por su crecimiento vigoroso y sus largos racimos de flores que atraen a numerosos polinizadores. Las bayas de color negro brillante son muy decorativas y sirven de alimento para las aves.
Tinte Natural: Estas bayas contienen un jugo rojo violáceo muy intenso; históricamente se han utilizado como colorante natural para el vino, tejidos y tintas.
Advertencia: Aunque las aves las consumen, son tóxicas para el ser humano. Todas las partes de la planta son venenosas. No consumir.
Jardín y Cultura: Con su aspecto exótico, es ideal para jardines tropicales, fondos de macizos o colecciones botánicas. Es conocida en diversas culturas tradicionales de América por sus virtudes medicinales y su uso en ceremonias.
La Phytolacca prefiere suelos profundos, frescos y ricos en humus, pero es extremadamente adaptable. Coloniza fácilmente terrenos baldíos, linderos de bosques y tierras de jardín ordinarias.
Se desarrolla plenamente al sol o a media sombra. Una buena luminosidad favorece la coloración roja brillante de sus tallos y una producción abundante de bayas. En sombras muy densas, la planta tiende a espigarse (ahilarse).
Es muy rústica y soporta temperaturas invernales de hasta -15°C o -20°C. Las partes aéreas mueren con los primeros fríos, pero la raíz carnosa sobrevive sin problemas.
Sus necesidades son moderadas. Aunque prefiere suelos ligeramente frescos, su raíz profunda le permite resistir periodos de sequía una vez establecida.
Es casi invulnerable a enfermedades y parásitos gracias a su toxicidad natural, que actúa como repelente. Pocos insectos la atacan, a excepción de algunos pulgones ocasionales.
Atención: ¡Variedad que puede ser invasora según la región! Por favor, ¡asegúrese de controlar bien su cultivo!
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